En el siglo de la tecnología
punta, las telecomunicaciones globales, la facilidad para estar conectados a
todo y con todos, estamos mas solos que nunca.
Tenemos Internet, casi en
cualquier sitio, y aparatos de todo tipo conectados a la red, capaces de acceder
a cualquier información a cualquier hora y en cualquier lugar, y de interactuar
con la red y con otros aparatos dependiendo de que estés haciendo y donde. Y estamos mas solos que nunca.
Vivimos pegados a un móvil,
o incluso varios. Podemos comunicarnos
con cualquiera de las mas diversas formas, desde mensajes de texto a voz y
video. Y seguimos mas solos que nunca.
Y lo peor de todo es que somos
adictos, dependemos de la tecnología hasta el punto de que muchos no somos
capaces de concebir nuestra existencia actual sin tener a mano un móvil, un PC
conectado a la red, un portátil, una consola u otro de tantos aparatejos que
tenemos siempre a mano, yo el primero. Con
los "móviles inteligentes" se ve mucho mas claro esto, cada poco
tiempo echamos un ojo aunque no hayamos oído o sentido una notificación "por
si acaso". Yonkis del bit, mas
solos que nunca.
Para mas INRI, tanta
información satura, llegando a confundir nuestras pobres cabezas con diferentes
versiones del mismo hecho hasta el punto en el que es difícil dilucidar cual es
la cierta, y en que medida. Aquí
sufrimos la famosa manipulación de los emisores, ya sean grandes empresas o
particulares, que inventan, falsean u ocultan la verdadera información para
obtener cierto beneficio.
Lo que supuestamente debería
de unirnos ya que facilita la comunicación, en realidad nos esta separando cada
vez mas. Gran parte de culpa la tiene el
sistema, que nos empuja a consumir y a tener lo ultimo en comunicaciones para
no quedarnos "obsoletos" y
poder comunicarnos muy fácilmente con los demás. Pero también tenemos culpa cada uno de
nosotros que nos dejamos embaucar, que intentamos convencer de lo bueno que es
al que no tiene lo ultimo, que tenemos mas aprecio a nuestros cacharros que a
lo que de verdad importa. Hay que desengancharse
y dar un uso racional a todo esto. No es
fácil, la inercia que lleva la costumbre es muy grande, pero igual que nos
hemos enganchado poco a poco, hay que salir poco a poco.
El otro día conversando
con un buen amigo de otro tema que no viene al caso, comento que lo que hace
falta es quedar, verse las caras y hablar de cualquier cosa, que es el camino.
Dejaros de tanto móvil y portátil,
tanta consola y televisión y salid a la calle.
Allí es donde dejareis de estar solos.
Saludos.
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