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20120911

Propositos

Pues aquí estamos de nuevo, después de este parón de un par de meses.  Un poco por las vacaciones de verano, y otro poco, para que vamos a engañar, aplatanamiento general aderezado con un exceso de tareas internas a cumplir.  Así que retomaré el propósito de escribir que me impuse hace ya un tiempo.

Propósitos.  Esas cosas que nos planteamos de vez en cuando para lograr un objetivo concreto.  Desde las típicas de todos los septiembre, eneros y abriles (Dieta, Gimnasio, etc.) hasta las más grandes empresas.  Desde sueños y deseos a intentos de mejorar facetas de nuestra vida, los propósitos son uno de los vehículos del cambio.  Y ahí reside el quid de la cuestión.  En el cambio.  Ya sea personal, social…  nos proponemos cambios, o ciertas acciones para cambiar algo.  Ya sea para conseguir algo, o por necesidad, nos proponemos cambiar.  Y dependiendo del tipo de persona, estos propósitos podrán cumplirse o ni siquiera plantearse.

Se podrían clasificar a las personas en tres tipos, sin que ninguno de ellos sea peor que el otro, son simplemente formas de llevar estos asuntos.  De hecho, y dependiendo de lo que queramos hacer, del momento y del estado de ánimo en el que nos encontremos, entraremos dentro de una categoría o varias categorías. 
  • Los “Emprendedores”, que se plantea esos cambios y pone todo su empeño y los medios a su alcance para llevar a buen puerto sus propósitos.
  • Los “Conformistas”, que se quedan tal cual están y con lo que tienen porque no le apetece o no le gusta el cambio. No suele plantearse cambios, y si se los plantea lo normal es que no acaben consiguiéndolo, ya que tienen una fuerte tendencia al inmovilismo.
  • Y Los “Inquietos”, una mezcla de los dos anteriores, con necesidades y deseos de cambio, pero que por diversos motivos, ya sea pereza, desmotivación o falta de Voluntad no los lleva a cabo la mayoría de las veces. 
Creo que podríamos añadir un cuarto tipo.  Aquellos que, independientemente de sus capacidades para lograr sus objetivos, el problema que tienen es que no tienen objetivo definido.  Pueden proponerse cosas, pero no están convencidos de si realmente quieren conseguir lo que se proponen.  No saben lo que quieren, o quieren cosas contradictorias o incompatibles, por lo que cuando creen decantarse en una dirección se plantean el cambio, y fallan sistemáticamente porque a medio camino dudan o cambian de propósito.

No soy el único que esta en esa situación, en mi camino me cruzo con personas que, en mayor o menor medida, están mas o menos igual, incluso sin saberlo, justificándose con la boca chica: que si saben pero que no tienen medios de conseguirlo, o que así están bien o que esto es lo que les apetece en ese momento...

Quizás todo pase por encontrar ese objetivo, meta o búsqueda que nos movilice.  Es gracioso, proponerse encontrar un objetivo que proponerse cuando no sabes si realmente quieres proponertelo...

Saludos.

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