20130920
20/09/3013: E.E.P. CARONTE
El calor es sofocante. La habitación, austera en aras de un diseño funcional ofrecía pocas comodidades, pero es un alojamiento temporal. No son necesarios ciertos lujos en un lugar de tránsito y espera.
– ¿Cuánto tiempo llevamos aquí, esperando a que esos “censsoresss” terminen su interminable diatriba? – escupió la palabra censores como si le quemara la lengua.
– Sé paciente, Bruno. Tienen mucho trabajo, y para ellos eres un caso no prioritario. Cuando puedan decidirán tu destino. Tu paciencia será recompensada.
– Lo siento, Mika. Pero la espera me mata. Y el no saber me crispa los nervios.
Bruno se levanta de la silla y comienza a pasearse de un lado a otro de la habitación, deteniéndose al borde de cada pared un momento antes de girarse bruscamente para continuar su camino. Parece uno de los soldaditos de plomo de esos carrillones antiguos de la tierra, cada hora saliendo mecánicamente, recorriendo el borde del reloj para detenerse de golpe, dar media vuelta y volver a su garita.
– Ya sé que no soy tan importante como para que gasten en mi poco más de unos minutos, pero podrían descansar un momento de los asuntos más apremiantes para decidir…
– Bruno, has hecho todo lo que se te ha pedido, de manera eficiente y completando tu instrucción en un tiempo record. Desde hacía mucho tiempo no ha habido nadie como tú. No deberías albergar dudas acerca de lo que te tienen reservado. Tan solo espera.
– ¿De verdad crees eso? He cometido errores….
– Nimios, sin importancia, y has sabido corregirlos a su debido tiempo.
– Es posible… Ha habido momentos en los que he dudado…
– Y los has superado. Recuerda que tu instrucción está diseñada para ser lo más fiel posible a lo que te encontraras ahí fuera…
– ¿Y a partir de ahora qué? ¿Qué voy a hacer? ¿A dónde iré?
– Ahora es cuando los 5 años de entrenamiento dan sus frutos. Seguirás trabajando duro, pero la recompensa lo compensará con creces.
– Gracias, Mika. Eres un bálsamo que me tranquiliza y ayuda a pasar estos momentos, como siempre has hecho…
Deteniéndose en mitad de la habitación, mira alrededor como si fuera la primera vez que la ve, fijándose en la silla y el escritorio pegados a la pared, una cama individual y una pequeña claraboya en la pared contraria a la única puerta. – ¿Dónde estoy? ¿Qué es este lugar?- pasa fugazmente por su mente, un momento de duda hasta que recuerda el largo camino que ha conducido sus pasos. Levanta la cabeza y mirando al techo con la cara desencajada exclama:
– ¡¡Pero por qué están tardando tanto!! ¡¡Necesito saber!!
Un golpe en la puerta. Bruno desvía su atención a la misma, justo cuando se abre un pequeño visor desde el que se ven unos ojos azules duros y fríos.
– ¡Calla de una vez! Estas alterando al resto…
– ¿Ya está? ¿voy a salir de aquí?
– Más pronto de lo que crees…
El puente de la CARONTE es un hervidero de actividad. No suele cambiarse la posición de la estación con frecuencia, pero cuando se hace es una tarea harto complicada. En el centro, dos personas uniformadas charlan quedamente para no interferir en las evoluciones de los pilotos y navegantes en su ardua tarea:
– Sigo pensando que es un castigo inhumano, amén de todo el trastorno que nos provoca. ¿No sería más fácil encerrarlo de por vida?
– Eso ya se ha discutido largo y tendido en la asamblea de censores, Capitán Jared, y es la decisión más acertada.
– Es posible, pero lanzarlo en una capsula al sol me parece una tortura innecesaria para un condenado a muerte. Según se acerque a su destino final, empezará a respirar aire más caliente hasta que le ardan los pulmones, se quemará la piel hasta que empiece a cocerse vivo… Sigue pareciéndome de barbaros.
– ¿Barbaros? ¿De verdad piensas que somos barbaros? Ese hombre ha estado 5 años mutilando y asesinando personas y animales a su antojo, eludiendo a la policía constantemente. Y cuando lo cogemos nos cuenta esa historia de su entrenamiento y de la persona que le decía que hacer y que solo el ve.
– Y rebajarnos a su nivel, ¿en que nos convierte, Censor Liu?
– Más de 300 víctimas, capitán. Solo por eso ya se lo merece. Su esquizofrenia es muy aguda y no hay posibilidad de reinserción social. Además, ha demostrado su capacidad para escapar y desaparecer cuando apenas tenía posibilidades. ¿Se haría usted responsable de dejarle encerrado y de comunicarle a las familias de esas personas que su némesis sigue vivo?
Una alarma suave, junto a una profusión de luces en tonos verdes indican al capitán que la estación está en posición. El Capitán mira al Censor, y con cara triste asiente. El Censor comunica al bloque de celdas F la orden de traslado del prisionero a la cápsula de escape preparada. – Quizás sea lo mejor para todos – piensa el capitán mientras encamina sus pasos hacia la consola de lanzamiento de capsulas….
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