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20131008

Destino




Destino: 1. m. hado (‖ fuerza desconocida que se cree obra sobre los hombres y los sucesos).

El otro día, en uno de esos escasos momentos en los que pongo la tele, zapeando me encontré con la película “Destino Oculto”.  La película gira en torno a que hay un Destino para todos, y unos personajes que se encargan del cumplimiento de dicho destino y no haya desviaciones del Mega Plan Maestro que abarca todo lo que fue, es y será.  Y, evidentemente, nuestros héroes luchan por evitar que se cumpla su propio destino prefijado…


El destino no deja casi nada al azar. Si estas destinado a ser cocinero, el Destino proporcionará un ambiente adecuado, una serie de circunstancias propicias, así como las motivaciones, gustos y preferencias de uno mismo para que ese destino se cumpla.  Siempre puede haber desviaciones, encuentros fortuitos, sucesos inesperados, pero para eso están los esforzados agentes que hacen que no te desvíes del camino marcado y se cumpla tu destino.


¿Realmente estamos sujetos  a un destino fijo que no podemos cambiar? ¿Estamos atados de pies y manos, hasta el punto de que todo se pondrá en nuestra contra si nos desviamos del Gran Plan Maestro?


Si es cierto que existen ciertos condicionantes.  Nuestros primeros pasos por el mundo vienen determinados por donde nacemos, nos condiciona el ambiente en el que vivimos y aprendemos de las personas de nuestro entorno cercano.  Una vez superada esa etapa, pasamos a estar condicionados por la sociedad, las modas, la inercia social, lo que es considerado correcto y bien visto, etc.  En la primera parte poco podemos hacer, ya que no depende de nosotros.


Pero es en el resto de nuestra vida donde decidimos. 


Podemos dejarnos llevar por la corriente general, ser uno más dentro del sistema, sin desviarnos de un camino impuesto y condicionado por lo que se espera de nosotros dentro de la inercia social del momento.  Es la vía fácil, sin esfuerzo aunque parezca que si tenemos que esforzarnos.  Es como cuando alguien que ha estado siempre en contacto con el mundo de los coches acaba siendo mecánico, o chapista.  Evidentemente le va a requerir un poco de atención, pero a fin de cuentas es lo que ha mamado toda su vida.  El comprar ropa que está a la moda, o hacer algo que hace la mayoría de la gente porque es lo que dicta la sociedad, etc... 


Es lo que podríamos llamar Destino, ya que se acabará cumpliendo porque seguiremos la corriente y no haremos nada por evitarlo…


Pero siempre hay otros caminos, otras metas, alternativas.  Y ahí, donde todo se pone en nuestra contra, donde realmente hay que esforzarse para conseguir lo que queremos, es donde conseguimos cambiar nuestro supuesto destino. 


Y es mucho más gratificante que dejarse llevar. ¿Y tú? ¿Cumples con tu destino o forjas tu propio camino?


Saludos.

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