Destino: 1. m. hado (‖ fuerza desconocida que se cree obra sobre los hombres y los sucesos).
El otro día, en uno
de esos escasos momentos en los que pongo la tele, zapeando me encontré con la película
“Destino Oculto”. La película gira en
torno a que hay un Destino para todos, y unos personajes que se encargan del
cumplimiento de dicho destino y no haya desviaciones del Mega Plan Maestro que
abarca todo lo que fue, es y será. Y,
evidentemente, nuestros héroes luchan por evitar que se cumpla su propio destino
prefijado…
El destino no deja casi
nada al azar. Si estas destinado a ser cocinero, el Destino proporcionará un
ambiente adecuado, una serie de circunstancias propicias, así como las
motivaciones, gustos y preferencias de uno mismo para que ese destino se
cumpla. Siempre puede haber
desviaciones, encuentros fortuitos, sucesos inesperados, pero para eso están los
esforzados agentes que hacen que no te desvíes del camino marcado y se cumpla tu
destino.
¿Realmente estamos sujetos
a un destino fijo que no podemos cambiar?
¿Estamos atados de pies y manos, hasta el punto de que todo se pondrá en nuestra contra si nos desviamos del Gran Plan Maestro?
Si es cierto que
existen ciertos condicionantes. Nuestros
primeros pasos por el mundo vienen determinados por donde nacemos, nos
condiciona el ambiente en el que vivimos y aprendemos de las personas de
nuestro entorno cercano. Una vez
superada esa etapa, pasamos a estar condicionados por la sociedad, las modas,
la inercia social, lo que es considerado correcto y bien visto, etc. En la primera parte poco podemos hacer, ya
que no depende de nosotros.
Pero es en el resto
de nuestra vida donde decidimos.
Podemos dejarnos
llevar por la corriente general, ser uno más dentro del sistema, sin desviarnos
de un camino impuesto y condicionado por lo que se espera de nosotros dentro de
la inercia social del momento. Es la vía
fácil, sin esfuerzo aunque parezca que si tenemos que esforzarnos. Es como cuando alguien que ha estado siempre en
contacto con el mundo de los coches acaba siendo mecánico, o chapista. Evidentemente le va a requerir un poco de atención,
pero a fin de cuentas es lo que ha mamado toda su vida. El comprar ropa que está a la moda, o hacer algo
que hace la mayoría de la gente porque es lo que dicta la sociedad, etc...
Es lo que podríamos llamar
Destino, ya que se acabará
cumpliendo porque seguiremos la corriente y no haremos nada por evitarlo…
Pero siempre hay
otros caminos, otras metas, alternativas.
Y ahí, donde todo se pone en nuestra contra, donde realmente hay que
esforzarse para conseguir lo que queremos, es donde conseguimos cambiar nuestro
supuesto destino.
Y es mucho más
gratificante que dejarse llevar. ¿Y tú? ¿Cumples con tu destino o forjas tu
propio camino?
Saludos.
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